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martes, 22 de febrero de 2011

Expresar amor sin ser esclavo.

“Esta es una pequeña muestra de mi aprecio por ti”.Es una expresión no muy usual en Latinoamérica, pero muy frecuente en los países de habla inglesa, aplicada cuando se hace entrega de un obsequio a la persona amada, a través del cual se demuestra que existe dentro de la persona que brinda un presente, un enorme sentimiento de amor, tan grande, que no se puede entregar ningún bien material equivalente, por lo que solamente se escoge algún objeto como símbolo de ello.

Se reconoce que los seres humanos se desenvuelven tanto en la dimensión material o física, como en la inmaterial que muchos denominan dimensión metafísica o espiritual. La primera es limitada, en ella existe la escasez; mientras que en la segunda no existen los límites, es infinita, los recursos abundantes. Por los recursos materiales es necesario pagar un precio, el cual es más elevado a medida que son más escasos y brindan mayor placer, mientras que todo lo que corresponde al mundo metafísico, por su abundancia ilimitada, es gratuito.

Las necesidades de los seres humanos no son exclusivamente materiales ni exclusivamente espirituales, sino que dependiendo de las circunstancias del tiempo y del lugar, necesitarán más de un componente que del otro, de forma individual. No solamente necesitan satisfacciones espirituales, ya que mueren de hambre; ni solamente requieren satisfacciones materiales, ya que mueren por falta de amor. Por una parte tienen una disponibilidad infinita de amor para entregar, pero una disponibilidad limitada de bienes materiales para regalar.

Es claro que el sentimiento de afecto o amor de una persona hacia la otra es tan inmenso, que quisiera regalarle el mundo entero o al menos todas las riquezas de la Capilla Sixtina, pero si tan sólo se cuenta en el bolsillo con los diez quetzales ganados con el sudor de la frente la tarde de ayer y dadas las necesidades propias, es necesario comprar cuatro quetzales de tortillas, dos huevos de gallina, sal, aceite, café y azúcar para el desayuno con un costo de cuatro quetzales más; solamente se tendrá disponibilidad de dos quetzales para poder adquirir un obsequio para el ser amado.

Posiblemente, dichos dos quetzales solamente alcanzarán para comprar una humilde flor en la venta de la esquina o dos deliciosos helados de frutas de un quetzal por cada uno de la tienda de Doña Mary en la zona siete. Las riquezas de la Capilla Sixtina o todo el oro del Fuerte Knox quedarán para después. El enorme afecto sentido en lo más profundo del corazón será expresado al ser querido a través de la fragancia y los bellos pétalos de la corola o del delicioso sabor y los nutrientes de las frutas congeladas. Elegirá aquello material como símbolo de la existencia de la inmensidad inmaterial, tratando de adivinar las valoraciones del ser amado, con que se provea la satisfacción física y metafísica ideal, con lo poco que posee. La producción de la tarde anterior no permite más.

La disponibilidad de recursos para regalar, por tanto, está limitada por la producción previa de cada persona, aunque en la fantasía o la imaginación, la persona dispuesta a brindar un obsequio se crea la dueña de la fortuna de Bill Gates. El problema reside cuando no existe un pleno reconocimiento de la realidad y la persona se embarca en el proceso de esclavización de sí misma, motivada por el deseo de expresar su afecto, ya que si solamente dispone de dos quetzales para el obsequio, posiblemente acuda al endeudamiento, ya que pudiera querer expresar su sentimiento con un hermoso anillo de oro de doscientos quetzales.

En tal caso, quedará comprometida a pagar el adeudo con la disponibilidad de dos quetzales de cien tardes futuras, que aún no han ocurrido (más intereses si se acude al crédito). Sin embargo, la infinita satisfacción inmaterial del que regala, por el nivel de satisfacción recibida de quien obtuvo el obsequio, derivado de la combinación de placer material e inmaterial, compense con creces el sacrificio por comprometer los ingresos futuros. Tal decisión es diferente en cada persona. No sabemos qué puede otorgar más satisfacción a quienes reciben los regalos, si las rosas, los helados o los anillos de oro.

Sin embargo, de lo que estamos seguros, es que menos penas futuras sufrirá aquél que exprese su cariño con bienes adquiridos con los recursos previamente producidos, aunque sean muy modestos, que aquél que exprese su afecto empeñando los inciertos recursos a producir en el futuro. En caso de optar por obsequiar anillos de oro, el obsequiante deberá incrementar previamente mucho más su producción y una vez obtenida, adquirir la joya y entregarla al ser amado, para expresar amor sin ser esclavo.
Edwin Rocael Cardona Ambrosio
Diciembre de 2010

lunes, 2 de agosto de 2010

Administración de la Economía Personal y Familiar


Capítulo 1. De la importancia de este artículo.


Siempre he afirmado que antes de administrar empresas, primero debiéramos aprender a administrar los recursos de nuestros hogares, nuestra economía personal y familiar. “Una persona que no administra correctamente sus recursos personales y familiares, jamás podrá administrar eficazmente los bienes ajenos, sean estos de una empresa, una institución, un municipio o un país”.

Muchos de nosotros somos expertos en contabilidad o tenemos nociones de contabilidad, pero para los que no somos contadores, es importante reflexionar sobre la esencia de la economía personal y familiar en palabras muy sencillas.

Capítulo 2. De la contabilidad personal y familiar.


Los recursos que manejamos están integrados por el dinero en efectivo, el dinero que tenemos en los bancos, cosas que tenemos para vender, nuestros cultivos, lo que nos deben otras personas, y otras propiedades como terrenos, casas, nuestras herramientas, nuestros muebles, utensilios de cocina, estufa, plancha, refrigeradora. Además nuestra ropa y si bien nos ha ido, nuestra bicicleta, moto o nuestro carrito. Llamaremos a estos recursos: “el activo familiar”.

Pero, para tener estos activos familiares, posiblemente tuvimos que contraer deudas, con los amigos, nuestros familiares, tarjetas de crédito o con los bancos. Llamaremos a las deudas el “pasivo familiar”. Entenderemos entonces como el pasivo familiar la parte de los recursos con que contamos que son de la gente, mientras que el resto que no debemos, lo llamaremos el “capital familiar” o “patrimonio familiar”.

Por ejemplo: si sumáramos la cantidad de dinero que tenemos en el banco, más el precio de nuestros cultivos y cosas que tenemos para vender y a esto agregamos nuestro terreno, casa, vehículos y útiles y enseres del hogar, talvez tendríamos una suma cercana a doscientos mil quetzales. Se diría entonces que nuestro activo familiar asciende a doscientos mil quetzales. Talvez para tener los recursos con que contamos, atendimos al antiguo refrán que dice: “quien nada debe, nada tiene”; por lo tanto, talvez al sumar todo lo que debemos, ascienda a cincuenta mil quetzales, decimos entonces que nuestro pasivo familiar asciende a cincuenta mil quetzales, o sea que el resto, ciento cincuenta mil quetzales es nuestro patrimonio familiar.

Por eso decimos que de los recursos que manejamos (activos), una parte posiblemente es de la gente (pasivos) y otra de nosotros (capital o patrimonio).

Eso también quiere decir, que para el caso anterior, si nosotros vendemos todo lo que tenemos al precio que hemos estimado, pagaríamos los cincuenta mil quetzales que debemos y nos quedarían ciento cincuenta mil quetzales.

Por lo tanto, una familia cuyos activos sumen más que sus pasivos, se consideraría que cuenta con una economía familiar sana, ya que si pagara todas sus deudas, aún le quedaría algún dinero propio. Mientras que si en un hogar, los pasivos o deudas suman más que sus activos o recursos que maneja, se considera que cuenta con una economía familiar no sana, ya que ni vendiendo todos los recursos con que cuenta podrá pagar sus deudas. En tal caso se dirá que se trata de un hogar en quiebra. Imaginemos por otra parte, una familia donde todo lo que maneja, todo lo debe. Estamos ante una familia que prácticamente no tiene nada y con un centavo que pierda, estará en la quiebra.

Capítulo 3. Del patrimonio personal y familiar sano.


Nuestro esfuerzo como seres humanos debe orientarse hacia el mantenimiento de una economía sana, tanto a nivel familiar como personal cuando somos económicamente independientes. Porque cuando tenemos una economía, donde es más lo que debemos que lo que tenemos, podría ser que sucedan tantas cosas amargas en nuestra existencia. Empiezan las discusiones en la familia; unos a otros nos echamos la culpa, nos enojamos, suceden infidelidades, se cae en los vicios y todo ello nos lleva a enfermarnos o involucrarnos en actividades inmorales o reñidas con la ley y otro montón de situaciones que podrían acortar nuestra existencia.

En tal sentido, la administración de nuestra economía familiar y personal deberá procurar que la cantidad de activos familiares aumente y que la cantidad de pasivos familiares disminuya, de tal manera que poco a poco vaya aumentando el patrimonio familiar. El aumento en dicho patrimonio familiar puede ayudar a que exista un mayor nivel de tranquilidad y felicidad en nuestro hogar.

No decimos que se logrará la felicidad completa, ya que es bien cierto que no sólo de pan vive el hombre y que no todo es dinero en la vida; sin embargo una economía personal y familiar sana, es un componente de nuestra salud general, ya que se dice que salud es un estado de completo bienestar: físico, mental, espiritual y social. Cuando los asuntos económicos y financieros en la familia no andan bien, increíblemente se afectan todos los componentes de la salud de las personas.

Hablar es muy fácil y sobre todo, decir que debemos tener más recursos que lo que debemos, claramente lo percibimos y sabemos que así debe ser. Sin embargo, hacer que eso suceda…, allí está lo difícil. Todo mundo en la vida es bueno para decir lo que se debe hacer, pero nadie dice cómo hay que hacer las cosas. Eso es lo verdaderamente difícil.

Capítulo 4. Del aumento o disminución del patrimonio personal y familiar.


El patrimonio familiar aumenta cuando vienen nuevos ingresos a nuestra familia. Disminuye el patrimonio familiar cuando salen los recursos desde nuestra familia. A los ingresos les llamamos así, ingresos familiares, mientras que a la salida de recursos le llamamos egresos familiares.

Si los ingresos familiares alcanzan un monto mayor que los egresos familiares, tenemos como resultado las ganancias familiares, las cuales contribuyen a incrementar el patrimonio familiar. Mientras que si los ingresos familiares son menores a los egresos familiares, obtendremos pérdidas familiares, las cuales reducirán el patrimonio familiar.

Dentro de los ingresos familiares tenemos ingresos fijos mensuales, ingresos variables e ingresos extraordinarios. Los ingresos fijos son aquellos que obtenemos de nuestro sueldo mensual, mientras que los ingresos variables son aquellos que provienen de pagos que recibimos por comisiones y trabajos que vamos desarrollando a lo largo del tiempo y cuyo monto tiende a variar. Los ingresos extraordinarios son aquellos que obtenemos como resultado de trabajos eventuales y que se constituyen en ingresos que talvez no esperábamos.

Los egresos familiares se integran con los egresos periódicos mensuales, los egresos periódicos no mensuales y otros egresos, para los cual se incluye dentro los egresos periódicos mensuales: los pagos por energía eléctrica, agua potable, colegiaturas, la alimentación familiar y colegiaturas, mientras que los egresos periódicos no mensuales son aquellos que pagamos con regularidad pero a más de un mes plazo, como compras durante épocas festivas. Otros egresos son aquellos en que hay que incurrir y que son inesperados, como la asistencia a un evento o también la atención de una enfermedad.

Por ejemplo, supongamos una familia donde se tiene un ingreso mensual fijo de dos mil quetzales, más chapucitos e ingresos extraordinarios por trescientos quetzales, tendría un total de dos mil trescientos quetzales. Si sus egresos fijos mensuales, entre comida, alquileres, electricidad y colegiaturas suman mil ochocientos quetzales y otros egresos como útiles escolares, medicinas y una salidita al estadio suman trescientos quetzales, tendremos un total de egresos familiares de dos mil cien quetzales. Al restarle a los ingresos de dos mil trescientos, los dos mil cien quetzales de egresos, tendremos doscientos quetzales, los cuales serán la ganancia familiar. Eso quiere decir que el patrimonio familiar aumentó en doscientos quetzales.

Pero si por otra parte, existe una familia donde los ingresos mensuales ascendieron a dos mil doscientos quetzales y los egresos a dos mil seiscientos, tendremos una pérdida familiar de cuatrocientos quetzales, lo cual implica que el patrimonio familiar se redujo en cuatrocientos quetzales. Para poder pagar ese exceso de egresos, será necesario usar parte de las propiedades con que ya se contaba o hubo que quedar a deber ese dinero, con lo que aumentaría el pasivo familiar y el patrimonio sería menor.

Por lo tanto, el esfuerzo que se debe hacer es procurar que el ingreso familiar sea mayor que el egreso familiar, para que de esa manera se incremente el patrimonio familiar, al que se conoce también como la “riqueza de la familia”; el secreto, que es de todos conocido, no es nuevo, simplemente lo ignoramos: “no debemos sacar más dinero que el que entra a nuestras bolsas” o como dice el dicho popular: “no se debe gastar más de lo que se gana”. Las personas que olvidan este sabio consejo, siempre viven con unas grandes penas.

Capítulo 5. Los desembolsos: gasto e inversión.


La parte que comúnmente descuidan los administradores de la economía personal y del hogar son los egresos, ya que es más fácil que salga el dinero de nuestras bolsas que lo que cuesta conseguirlo. Los egresos o sea el dinero que sale de nuestras bolsas puede salir como una “inversión” o como un “gasto”.

Una inversión es dinero que sale de nuestras bolsas en el presente, pero que regresará algún día a nuestras bolsas con algo adicional. A la inversión comúnmente se le denomina “dinero bien empleado”, debido a que el impacto de ese egreso nos dará beneficios, talvez en el presente, pero a veces sus beneficios no se verán en el presente, posiblemente se verán en el futuro. Ejemplos de inversión, el pago de colegiaturas para los hijos que aprovechan sus estudios, compra de comida que nutre y no enferma, compra de máquinas y utensilios que nos permitirán mejorar la producción y recuperar el dinero con nuevas ganancias en el futuro.

Ahora bien, un gasto es diferente. Un gasto es dinero que sale de nuestras bolsas, pero que no regresará, en parte o totalmente. Cuando se hacen gastos, se dice que “el dinero fue desperdiciado” o fue “un dinero mal empleado”. A las personas que gastan se les conoce como “despilfarradoras”. Ejemplos de gastos son más abundantes: el pago de vicios y comida que en vez de nutrir nos causa enfermedades, compra de bienes que no vamos a usar o no nos van a reportar ningún provecho.

Debo reafirmar el hecho que pretendemos incrementar el patrimonio familiar o sea, reducir las deudas y aumentar nuestros activos. Ello solamente se logra con ganancias y, las ganancias son el resultado de mayores ingresos y menores egresos. Sin embargo, cuando los egresos son por concepto de inversiones, dichos egresos regresarán con nuevos ingresos. Por lo tanto, si bien es cierto, con las inversiones tenemos menos ganancias en el presente, ellas nos permitirán obtener mayores ingresos en el futuro y si adoptamos la política de no egresar más de lo que ingresa, nuestras ganancias futuras serán mayores y nuestro patrimonio será más grande en el futuro.

De allí que debemos erradicar de nuestra mente el gasto, ya que la mayor fuente de empobrecimiento radica en los gastos. Nos empobrecemos cada vez que mal utilizamos nuestros recursos en cosas que no nos van a reportar ningún beneficio.

Ahora aquí talvez surge la duda, en cuanto a que para poder vivir tenemos que comer. Eso es totalmente cierto, para poder sobrevivir, al menos necesitamos cubrir nuestras necesidades de alimento, vivienda y vestuario. En tal sentido tenemos el derecho de invertir en alimento, vivienda y vestuario; pero jamás gastar en alimento, vivienda y vestuario. El problema de nuestros hogares radica en que por descuidarnos al gastar, dichos gastos nos llevan a incurrir en más gastos.

Capítulo 6. Ejemplos de gasto e inversión personal y familiar.


Cuando llevamos un estilo de vida incorrecto, comiendo cosas que no nos traerán ningún beneficio, es más, consumiendo comida que nos enferma, tendremos más tarde que incurrir en gastos pagando servicios hospitalarios, servicios médicos y la medicina, que como todos hemos sentido, sale más barato morirnos que curarnos. Todas esas cosas nos empobrecen y nos meten en un mal círculo que poco a poco nos va haciendo infelices, sufrientes de dolores y causando malestares y dolor a nuestros familiares.

Veo mucho el caso de una vecina, que compra para el almuerzo de su pequeña niña una coca cola en lata de cuatro quetzales y un cheto de tres quetzales (ambas golosinas altamente dañinas para la salud), gasto de siete quetzales en total ["Nota bene. Al respecto debo aclarar que no estoy en contra de que se consuma golosinas. Un antojito es válido si da mucho placer, pero considero que no debe constituirse en una base de la dieta nutricional."]. Cuando sería mucho más beneficioso encender la estufa y cocinarle aunque sea un huevo (un quetzal), cuatro tortillas (otro quetzal) y servirle aunque sea un vaso de agua pura (veinticinco centavos) con lo que estaría haciendo una inversión de dos quetzales con veinticinco centavos; agreguemos un quetzal de gas de la estufa y dos quetzales de trabajo (considerando diez minutos que invertirá cocinando para su hija), tenemos seis quetzales con veinticinco centavos de inversión en algo que le va a nutrir, además de conseguir ahorros por setenticinco centavos por tiempo de comida o veintidós quetzales mensuales.

Pero con coca cola y chetos, hay un alto riesgo que esa pobre niña dentro de unos años padezca de una diabetes temprana y posiblemente obesidad, problemas de hipertensión y estará de médico en médico con una mala calidad de vida y causando sufrimiento a sus seres queridos y por ende, siendo una fuente inagotable de gastos futuros, disminución del patrimonio familiar y causa de empobrecimiento e infelicidad.

En el extremo, es preferible para una persona tomar un vaso de mosh, un pan y un banano, en vez de una cerveza o dos octavos de cusha. Existe una gran diferencia entre invertir en un banano que cuesta un quetzal a gastar en dos cigarros de cincuenta centavos cada uno. Cada quien evalúe la diferencia entre ambos egresos. Esos temas han sido tan discutidos, que por ser tan evidentes los impactos, talvez no valga la pena volver a recalcar en los mismos.

Una de las mejores inversiones que existe es la educación propia y de la familia, pero únicamente cuando el educando o estudiante aprovecha al máximo sus estudios. Cuando solamente se paga, pero no se aprovecha el estudio, no se efectúa las tareas y no se absorben los nuevos conocimientos y mucho menos se aplican, el egreso de dinero se habrá convertido en un gasto. En tal caso, en vez de enriquecernos nos empobrecemos.

Capítulo 7. No todas las fuentes de ingresos son saludables.


Sin embargo, también debemos hacer énfasis en la naturaleza de los ingresos, ya que no todos los ingresos son saludables. Hay ingresos en el presente que tienen como consecuencia una suma de gastos más grande que la suma futura de dichos ingresos. Estos ingresos muchas veces son ingresos originados de actividades inmorales o reñidas con la ley, los cuales, si bien es cierto, incrementan el patrimonio familiar en el presente, en el futuro los gastos que ocasionan disminuyen el patrimonio familiar, al grado que ni vendiendo todo lo que se tiene alcanza para pagar todas las deudas en que se llega a incurrir. De tales malos ingresos se originó el antiguo refrán que dice: “sale más caro el caldo que los frijoles”.

Capítulo 8. El ahorro, la única fuente de riqueza personal y familiar.


Refuerzo entonces la idea. Interesa que los egresos no sean mayores que los ingresos, para que quede una cantidad para afrontar cualquier emergencia o incrementar el patrimonio familiar y cada egreso que se realice, debe ser pura inversión y jamás gasto. Eso permitirá también mayores aportes al crecimiento del patrimonio familiar por ingresos más voluminosos que los egresos. Cuando hay más ingresos que egresos, se dice que hubo ahorro, ya que el ahorro es la parte del ingreso que no se consume. La suma de ahorros puede invertirse de nuevo.

La mejor enseñanza para la administración de la economía personal y familiar viene de la antigüedad, del sueño de las vacas gordas y las vacas flacas. En tiempo de vacas gordas hay que ahorrar, para tener con qué afrontar el tiempo de las vacas flacas y, durante el tiempo de las vacas flacas hay que ahorrar, para aguantar hasta el tiempo que regresen las vacas gordas.

Capítulo 9. Reconocimiento de la sabiduría de la antigüedad.


Considero que no he aportado mayor cosa en cuanto a nuevos conocimientos, ya que el sentido común y la vida nos demuestran todo esto. Sin embargo unas reflexiones al respecto son muy importantes, ya que posiblemente, un llamado de atención a que hacemos caso omiso a la sabiduría antigua de la vida y de nuestros antepasados, nos lleve a orientar nuestra vida por el camino de la correcta administración de la economía personal y familiar y con ello se facilite nuestro acercamiento a la felicidad plena en esta vida y por tanto, en la otra, la vida eterna.

Edwin Rocael Cardona Ambrosio
Huehuetenango, 25 de junio de 2010