sábado, 31 de octubre de 2015

Gran pecado llevan encima. Caso negociantes de la salud.


Los fallecidos guatemaltecos por este caso y otros casos donde estas redes están implicadas, se cuentan por cientos de miles. Personas a las que se les prescribía medicamentos que en vez de sanarlos, los enfermaban. Recuerdo muchos casos, por ejemplo, diabéticos, a los que se les recetó medicamento que en vez de regularles los niveles de azúcar, les causaron un efecto contrario y les generó infartos al corazón o al cerebro. Así murió mi padrastro y algunos otros amigos que confiaron en que el sistema del IGSS los estaba curando y murieron en las calles víctimas de infartos.

Mi pobre padrastro cayó fulminado por un infarto cerebral en la subida del mercadito de Minerva; tirado en la calle lo levantó mi hermano, con el auxilio de los Bomberos Voluntarios cerca del medio día. Mucha gente pensó que esta borracho; estaba teniendo un profuso derrame cerebral (allí quedó tirada una bolsa de frutas que llevaba para la casa -¡qué ingratos!-). Luego, lo que nos hicieron sufrir, porque no murió de inmediato: las vueltas, el papeleo, la burocracia, los trámites, los chequeos, los berrinches de los enfermeros y los pilotos del IGSS, el tener que aguantarse las humillaciones por la necesidad de no poder salirse de ese sistema, nuestro familiar con la salud agravada, las carreras, la impotencia, las angustias económicas, el desconsuelo. Al final lo llevaron a morir a Guatemala, al IGSS de la zona 9. Les digo, qué duro señores, ¡¡QUÉ DURO!! Había tomado medicina para la diabetes que le subió exageradísimamente los niveles de azúcar. Se la prescribieron y proporcionaron en el IGSS. Ya hace 9 años de todo eso.

De esa terrible experiencia me quedó un gran temor por las personas que inocentemente han acudido al IGSS; pues cuando me cuentan que van a ir allí, en mi interior pienso (pero me lo callo): "van confiados en curarse una enfermedad y de allí van a resultar con nuevas diez enfermedades, hasta que los maten más rápido que lo que Dios había dispuesto" (alguno me dijo que un querido amigo periodista también murió por esta causa -o yo me lo estoy inventando-).

Pensaba que hacían eso en el IGSS para tener que ir matando a sus afiliados más rápido y hacer financieramente sostenible el sistema mediante la suspensión de pagos por beneficios del seguro social. Pero ahora, estas investigaciones del sistema de justicia guatemalteco me llevan a otras conclusiones MUY diferentes. Que en paz descanse el señor Oscar Fredy Palacios, mi padrastro, quien confió en las "conquistas de la clase trabajadora producto de la Revolución de Octubre de 1944", pero realmente resultó siendo otra víctima del glorioso IGSS. Unas lágrimas sobre su tumba.

!Cuánto llanto y dolor ocasionaron estas redes que hoy han denominado "NEGOCIANTES DE LA SALUD"! GRAN PECADO LLEVAN ENCIMA.

Edwin Rocael Cardona Ambrosio.
Huehuetenango, 31 de octubre de 2015.



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