jueves, 23 de julio de 2009

De la caricatura literaria a Don Carlos Gordillo y la ingeniosa respuesta que Él me brindó

El 26 de junio del 2009, fue condecorado con la Orden del Castillo el Distinguido Profesor Carlos Enrique Gordillo Martínez.

Dado que me he propuesto escribir una caricatura literaria de los grandes personajes a quienes esta Orden es conferida (van seis), también me tomé la libertad de escribir algunos versos para caricaturizar a tan digno personaje. Solamente que como se dice: "quien busca, encuentra". Después de este suceso, considero que talvez no es muy bueno estar caricaturizando genios, porque de cuando en cuando se puede ganar uno algún coscorrón literario.

Ahora sí que me llevé un topón de narices, porque no solamente me dieron a probar de mi propia medicina, sino también me llevé semejante premio sorpresa, ya que el Profesor, se tomó la molestia de perfilar una caricatura gráfica de mi persona, lo cual, para mí constituye un alto honor que considero no merecer; mucho menos viniendo de tan dilecta persona, cuyas habilidades y destrezas han sido empleadas para generar grandes obras de arte, hoy admiradas en Huehuetenango y para el caso que nos ocupa, no considero ser merecedor de tan alta distinción que guardaré eternamente en mi corazón y en mis archivos electrónicos, la cual agradezco inmensamente.

De seguro, algunos que en secreto me malquieren gozarán de la risa por el cómico concepto que de mí se hace y muchos de los que me bienquieren, también se reirán, ya que cuando vi tal caricatura, me quedé sorprendido de la agudeza de observación del Profesor Gordillo y ciertos detallitos en los que yo jamás hubiese reparado. Me dolieron los músculos abdominales y derramé lágrimas de la risa por mi imagen tan ridícula, que si sirve para que otros se diviertan sádica o compasivamente, adelante, que el mundo es para que lo disfrutemos y no para que lo suframos. Asimismo, sirva la presente edición para agradecer repetidamente a lo largo que dure esta entrada en el ciberespacio al Profesor Gordillo y con afecto para todos:

Al huehueteco muralista colosal

Profesor Carlos Enrique Gordillo Martínez


Escribo del profesor y pintor Carlos Gordillo
que es galardonado con la Orden del Castillo,
conviene ahora contar de Él un chascarrillo
pues conozco de niño a su yerno bien gordillo.

Por muchos años fue el símbolo de la Federal,
conserva nuestra riqueza botánica como tal,
por rascar el patio escolar sus manos cual tamal
todo con el afán de sembrar el árbol nacional.

Promoviendo proyectos de carreteras y puentes
sin medir el riesgo en esto de perder los dientes,
a su inauguración invitado fue tampoco
a Don Carlos del chompipe del pepián, ni el moco.

De talla mundial es mi amigo pintor famoso
de prisa una vez pintaba un mural hermoso,
Don Carlos de colores salió ese día pecoso
pues su cara salpicó …ese pincel tan baboso.

Amigo, no pienses vanamente en tu bolsillo
que te caricaturizará Don Carlos Gordillo,
pues su fino lápiz perfiló a más de un pillo
con delicada picardía ¡en vergonzoso calzoncillo!



Edwin Rocael Cardona Ambrosio
26 de junio de 2009


La respuesta de Don Carlos Gordillo fue:

Con cariño y respeto dedico este trabajo al buen amigo Edwin Rocael Cardona Ambrosio, quien tuvo a bien dedicarme unos versos jocosos y con su voto fue posible ser electo para recibir la "Orden del Castillo".

Me veo obligado a contestar
esperando no hacer enojar,
pues lo interesante es gozar
sin que el aludido se vaya a molestar

De antemano ruego disculparme,
si en algún momento puedo propasarme
y con un patán pueda compararme
cuando diga algo que pueda chocarle.

Edwin Rocael Cardona
una muy buena persona,
escribe versos en broma
casi como los de Arjona.

En esa ocasión
no fue la excepción.
Se lleno de inspiración
dedicándome jocosa alusión.

Se plantó en la tribuna,
como si fuera efecto de luna,
con toda emoción
a plantear su disertación.

Con una sonrisa de oreja a oreja,
acompañado de su pareja,
a la concurrencia deja perpleja,
con tanta moraleja.

Aunque se dice
genio y figura hasta la sepultura,
no importando que la realidad sea dura,
esa es su postura.

Respetado amigo Cardona,
ahora se cree un Arjona
con los versos a mi persona,
antes que me cargue la pelona.

Las rimas que hoy degusto,
las escribió sentado tras un arbusto,
para que sean de buen gusto
y a nadie le cause susto.

Aunque todo fue tan aprisa,
A todos nos sacó la risa,
tanta que manché de café mi camisa,
reprimenda segura de mi cuisa.

En fin, Edwin Cardona Ambrosio
le recomiendo seguir este negocio,
y para que nos sintamos ufanos
le doy un fuerte apretón de manos.

Para terminar esta habladera,
quiero disfrazar de esta manera
una disculpa sincera,
a tanta peladera.

Como la inspiración se me terminó
y mi mongol se quebró,
aunque nadie me aplaudió...
esto concluyó.


Prof. Carlos Enrique Gordillo Martínez
Huehuetenango, julio de 2009


5 comentarios:

  1. Gracias don Edwin por tan grato y chuzco alago,y por tomar en cuenta a mi señor padre para otorgarle tan alto honor como lo es La Orden del Castillo.

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  2. Simplemente me encanto leer el post!!!
    Sale de lo comun, de lo formal y hace que nuestra mente se olvide de tantas cosas banas y que se asomen sonrisas a nuestro rostro.
    No conozco al prof. Carlos Gordillo, pero estoy seguro que se merecia el reconocimiento.

    Saludos,

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  3. Bueno pues la verdad esq estuvo muy lindo todo ese dia pues no es porque sea mi abuelo pero la verdad es q si se lo merece y mucho mas!!! GARACIAS

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